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jueves, 24 de octubre de 2013

Lola, mama, pecho, teta.

Hay que ser muy valiente para enfrentarse al mal, al dolor, al desánimo, al tsunami emocional...
Mónica, Rosana y Adriana son tres mujeres que plantaron cara al cáncer de mama y salieron victoriosas. Para ello utilizaron todas sus armas. Hubo días en los que creyeron que el mal les iba a vencer, pero sacaron fuerza de los abrazos de su familia, un par de ovarios y una peluca.
Porque cuando el cáncer llama a tu puerta, el mundo se encoje. El futuro desaparece. La vida se ciñe a un presente de visitas al médico, de contar las cajas de medicinas y a tu espejo, que refleja que hoy, tampoco has dormido. Afuera quedan los planes para el fin de semana, de ir a comprar ropa, la pereza de levantarte para ir a trabajar, las ganas de salir a respirar al monte... Tu vida anterior se desvanece hasta que te parece la vida de otro.
Estas mujeres rompieron ese circulo gracias, entre otras muchas cosas y personas, a un peluquero-psicólogo-encantador. Encantador en el sentido más literal. Las manos y las palabras de Heber las embrujaron, las hicieron volver a creer. Recuperaron su vida, sus pasiones, sus rutinas, pero ahora con más fuerza, más nítidas.
Porque ellas vencieron al cáncer, en pasado, y recuperan su presente, en presente, día a día. Porque nuestra cabeza es nuestro arma más poderosa y si va bien peinada y sonríe, no la frena nadie.
"Ellas, el peluquero, el cáncer" es un reportaje de Álvaro Carballo, Matías Sánchez y mi compañero de blog, Julio Alonso.