A los niños refugiados se les pierde el nombre en el Mar cuando se ahogan.
El 1 de enero de 2016 nacían en España Arancha y Adrián nada más estrenarse el año, a la 0.01 h Lidia nació en Burgos, a las 2,10h nació Serena en Asturias, de Argentina no podemos dar el dato pues el honor se los disputan dos bebes en Mendoza y San Clemente del Tuyú, en Uruguay Renzo de Rocha se llevó el título, Porter lo hizo en Irlanda, en Phoenix (EEUU) Jaxson, Gwendoline en Francia, Eliot en Australia, Alexandra en Nueva Zelanda, Kashmir Mancilla en Filipinas, en Nigeria Francis Elue, Anna en Canadá. Todos, tienen hueco en la prensa, las redes y en nuestra efímera curiosidad.
Otros niños, esa noche y a temprana edad, invirtieron el camino.
Mientas las madres de los primeros niños nacidos en el mundo en el 2016 entraban en el hospital partidas por las contracciones o nerviosas entre las risas, un grupo de niños que simplemente huían del terror arrojaba sus nombres al mar antes de subir a una lancha neumática.
En algún hospital, alguien prendió la calefacción y otros el aire acondicionado ya que en el mundo hay inviernos y veranos, en la barca los niños sin nombre ya, comenzaban a sentir los efectos de la hipotermia y el escozor que produce el diésel mezclado con agua cuando se pega la piel, en el parto la cabeza del bebe estremece de alegría los paritorios y en la barca una ola les hace ver las luces de la isla de Agathonisi, un golpe de mar los devuelve al terror tras la alegría, en los paritorios, Adrián Arantxa,Renzo, Jaxsón, Kashmir, Anna y todos los niños, son puestos sobre el regazo de las madres, en la barca, una madre aprieta contra su cuerpo al hijo de dos años mientras una ola parece el empuje final hacia la costa, en los hospitales el silencio solo se rompe por el llanto tardío de uno de los neonatos que ya descansa sobre su madre, 39 gritos de terror se producen en la lancha cuando una ola estrella contra las rocas la embarcación.
39 de los 40 ocupantes gritaron socorro mientras un niño de dos años era afanosamente buscado por una madre de 20 años que se ahogaba despreciando las manos que la intentaban rescatar, solo la imagen de un voluntario con el cuerpo de su hijo hacia la costa la hizo aceptar subir a la barca de rescate, en tierra, en los hospitales tras los partos, el silencio, la tranquilidad y muchos sueños, en la playa, entre papeles de plata y oro, la madre descubre que su hijo murió ahogado o de un golpe, el caso es que murió, una manta la cubre y un voluntario aguarda unos veinte minutos para que el dolor de madre se rompa y se gaste y luego poder curarla. Un vecino de Agathonisi pregunta a un viajero por el nombre del ahogado:
- Los niños tiran su nombre al mar en Turkia.
Este niño no tiene nombre, desde lo de Aylan los nombres de niños muertos, de refugiados muertos, están prohibidos, se ahogó en la madrugada de año nuevo. Las cifras oficiales hablan de 3.700 ahogados en el Mediterráneo en 2015, pero sin nombre, ¿existen los niños?
Y los hay mas pobres, a los que simplemente se les olvida.
Un refugiado de dos años es la primera víctima del Mar en 2016
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