Gracias por Haití.
La presencia de soldados uruguayos en Haiti hubiese sido una buena noticia para Ricardo Ortega, periodista español asesinado "involuntariamente" por tropas norteamericanas (su bala estaba destinada a un civil haitiano tan inocente como Ricardo) en Puerto Príncipe en Marzo de 2004. Para el corresponsal en EE.UU de Antena 3TV, los USA libraban por el control de Haití, un pulso contra el nuevo modelo social que se afianzaba en el sur de América . La táctica para Ortega, consistía en declarar Haití como estado fallido y bajo mandato internacional asimilarlo. Haití mantenía intacto el status de estado, pero la seguridad interna y externa pasaría a manos estadounidenses que formaría un nuevo unas nuevas fuerzas armadas. (Plan Clinton)
En el 2004 se lograr articular una alianza con intereses de orientación común en América del sur, el tema Haitiano es para Brasil una cuestión de liderazgo, para Ecuador, Bolivia, Venezuela y Cuba una cuestión de ideológica y nuevo frente contra el imperio, para Uruguay, Haití evoluciona a una cuestión de dignidad.
En el 2004 geólogos "mercenarios" descubren el oro de Haiti, proponen esperar a los movimientos sísmicos que cíclicamente mueven la falla de Enriquillo y las compañías mineras canadienses y norteamericanas toman posiciones con filiales, empresas y políticos locales haitianos. .
15 días después del terremoto y en lo que fue la primera acción burocrática (de dudosa legalidad) del gobierno haitiano, la compañía canadiense Majescor Resources se hace con todas las acciones de la única compañía haitiana dueña de los permisos de perforación en el noroeste. Mientras los materiales médicos sufrían atascos por el cierre del espacio aereo y aeropuerto por la autoridad aérea estadounidense, toneladas de maquinaria pesada entraban por Dajabon (República Dominicana) con destino a Loma de la miel en Haití.
En esos 25 días junto a la batalla contra el horror de la catástrofe, se dirimió otra dentro y fuera de la ONU para declarar Haití país fallido y permitir una nueva intervención norteamericana en la isla y en ella sin pensar mas allá que en las consecuencias humanas participaron decisoriamente soldados uruguayos.
EEUU necesitaba para intervenir a la MINUSTHA acéfala e inactiva, la situación social desbordada(sobe todo en Puerto Príncipe donde estaba la prensa) y que el gobierno haitiano solicitase la intervención norteamericana. Se produjeron situaciones confusas como la medida de bloquear el espacio por saturación e inoperatividad del aeropuerto de Puerto Príncipe, pero recibió y despidió vuelos militares de EEUU mientras se desviaba a Rep Dominicana toda la ayuda internacional. Unos curiosos "voluntarios oenegeros" tatuados de calaveras, espadas y letras como USARMY aparecieron por Haiti cinco días después del sismo, oficialmente eran doctores, pero ni material médico ni medicamentos había en sus equipajes, los pocos doctores de verdad eran universitarios recién licenciados reclutados con urgencia y las organizaciones que los amparaban se habían creado 3 días después del terremoto en diferentes estados de EE UU pero el mismo día y comparativamente a la misma hora.
Hace siete años, una llamada telefónica a las 5 de la mañana, me hacía preparar el equipo de emergencias, olvidarme de los dos proyectos periodísticos en marcha y tras dar un beso a Miguelito y en un café temprano con boletines radiales que arrojaban muertos y muertos, repetir con Mapi un liturgia de "no te preocupes por nosotros y ten cuidado".
En el viaje Iván mi compañero me comunicó que partíamos de una situación peor que cero y salvo Sergio cooperante en Nicaragua que nos esperaba en Rep Dominicana con un vehículo, estaríamos solos para desbloquear la salida de ayudas que solía producirse en todas las catástrofes. La coordinadora de ONG'S solo nos podía situar en el terreno, pero sin ningún apoyo. Ivá matizó, solos no, están los uruguayos. El topónimo era para nosotros un alivio, Gustavo Pérez, un mayor con el que trabajamos en el Congo, intentaba comunicarse con Haití : "No podemos comunicarnos, pero hemos mandado varios mensajes. En Pto Príncipe preguntar por Niver Pereira es amigo". Para Iván era suficiente, desconocíamos entonces que toda la estructura de la ONU había desparecido y las principales carreteras estaban destruidas.
La llegada a Puerto Príncipe fue desoladora, en horas las bolsas de muerto se acabaron y nuestros bien dotados botiquines era nada frente a lo que enfrentábamos. La capital de Haití era una feria de los horrores, desesperación y algo que ya habíamos visto en el Tusnami de Sri Lanka, el descontrol de los equipos de rescate y emergencia que en Haití tenía un aire de feria frívolo. Junto a equipos de rescate efectivos y silenciosos, aparecieron variopintos rescatadores con monos chillones que no acudían a ningun sitio, reporteros intrepidos que no salían de la parte alta de Puerto Príncipe y algunas celulas del MINUSTHA que el esfuerzo personal de soldados de todos los países había mantenido articuladas.
La primera conclusión que sacamos era que la ciudad de Puerto Principe era una botella y que el unico tapón viable era acceder por la carretera del norte para después bajar al sur, tras un intento fallido por los incendios y derrumbes, decidimos atacar la ruta al amanecer y mientras, buscariamos a culaquier ser humano con bandera uruguaya y le preguntariamos por Niver.
El jueves 14 de Enero de 2010, Iván abría paso en una alocada pista del aeropuerto de Puerto Principe y yo le seguía, en el auto habiamos dejado a Sergio que no entendía nustro afan en buscar a los uruguayos.
Una bandera y un gran tipo que la sujetaba en su brazo nos dió esperanza.
- Los gallegos, me avisó recien el pato. Alcanzó a decir...
El que habló era Niver Pereira y antes de que le preguntaramos nada nos llevó en volandas hacia una cafetería que a duras penas funcionaba, tdos le conocían y le fue facíl alcanzar tres tés y unos trozos de pan, la experiencia en estas situaciones nos había enseñado a no desperciar oportunidad de tomar algo caliente. Despues nos presentó a los responsables de la cafetería y les dijo, son uruguayos, son nuestros, solo esa frase nos acredito ante la ONU, fuimos los unicos en entrar y salir del aeropuerto con una bandera de Uruguay (Regalo de la base uruguaya) en auto como unica identidad y acreditación, en los 25 días de trabajo, nadie se atrevio a pararnos, ni cuando los gringos se pusieron pesados, Uruguay, Uruguay, era el Santo y seña que reconocian los Gurkas nepalies para deljarnos paso libre.
Niver estaba machacado, llevaba dos días sin dormir a penas en los que había logrado que una pequeña estructura de la ONU en Haiti no quebrara y lo que no se conto hasta ahora, "desde esa pequeña oficina comenzo a organizarse de nuevo la MINUSTHA. Se lo comentamos hace unos años a Niver, todavia le costaba reconocerlo.
Niver tardó poco en desaparecer de nuestro lado, había salido de servicio, pero como muchos uruguayos tenía grabado a fuego el nombre de Martirené y tras el abrazo de despedida se fue al hotel en ruinas de donde todos pese al realismo, esperaban que saliera.
Antes de irse y con absoluta naturalidad nos "ordeno" ir a buscar a Botti en el aparcamiento junto a la FAU y nos insistió en "abrir Puerto Príncipe que las ONG y los rescatadores no se queden aquí, hay que moverlos".
La misión que la coordinadora de ONG española nos había encargado a través de las organizaciones, Mensajeros, RESCATE e ISF, era abrir rutas para abastecer hospitales y puestos de socorro fuera de PP y en ruta hacia el epicentro en el paralelo de Jacmel.
Fernando, un capitán al que no vi sentarse en todo el tiempo del que compartíamos mientras esperábamos de un viaje a otro y que nos recibió en un improvisado centro de control de transportes, lo tenía muy claro. " Están intentando ir por el norte y se equivocan, tenéis que abrir la 101 por Kenscof de ahí a Jacmel y buscar a los uruguayos de Miragoane y Los cayos.
El equipo de Botti estaba formado por su conductor y el mismo, poco mas, era pesimista sobre Martirene, pero cada carraspeo de radio, le hacía girarse para buscar el milagro.
De Fernando recuerdo varias cosas, la primera su definición del Ejercito uruguayo (no hay el espacio necesario para explicarlo bien y el titular es muy chocante), la segunda, que como mas tarde se repitió, al conseguir un teléfono satélite con el que comunicarse con Uruguay, llamó primero a sus subalternos y él (su hija pequeña apenas había recibido un sms de "estoy bien" fue el último en llamar, la tercera fue una premonición, cuando "toreó" a un TC de la Guardia Nacional de USA que le exigía dos camiones para transportar a sus "periodistas", lejos de discutir una orden absurda, le dijo que sí a todo y le pidió el celular para llamarle cuando lo consiguiera, nunca lo hizo, "los camiones son para salvar vidas y no para el turismo pero si se lo explico pierdo el tiempo, o nos saltamos algunas cosas de ellos o muere gente...", la cuarta como nos recordaba para que estábamos allí cuando retrasábamos la salida y la quinta, en Montevideo cuando dos años después le entregue y compartí en el Comando una botella de vino prometida.
Un día como hoy, Iván, Sergio y yo, salíamos con un 4x4 de ese aparcamiento, pulmón de la ayuda humanitaria, hablando por Satélite con el Mayor Gustavo Pérez de comunicación que nos ponía al día en todo lo que podía y ejercía de enlace con los URUBAT en Los Cayos y Miragoane.
En España no entendían el cambio de dirección, pero por experiencias anteriores, nadie se atrevió a contradecirnos, Botti y Niver nos mandaban al epicentro, de donde todavia no había llegado ningún tipo de información.
En el paralelo de Jacmel recorrimos los esqueletos de Fondwa, Beloc y Virol y gracias a la coordinación con Montevideo, la información de lo que encontrábamos llegó a España, pero lejos de enviar ayuda, nos llegó la "orden" de regresar a Puerto Príncipe "inmediatamente para preservar nuestra seguridad", La respuesta fue un: ¡Que te den! y no volver a comunicar con Madrid salvo para decir que estábamos vivos.
De Beloc y con un mapa que ya no representaba nada la realidad , regresamos ante la imposibiidad de superar un tramo de carretera inexistente y tomamos la carretera del sur, no sin antes haber entregado uno a uno, 37 cadaveres de niños de la escuela de Tom Gateau a sus madres y ayudar en sus entierros despues de convencer a los supervivientes de la necesidad de enterrar rapido a los muertos. Cuando dejamos ese pueblo, una explanada junto a la carretera de la amistad agrupaba a mujeres plantadas de rodillas junto a montoncitos de tierra y cruces de palo, no lloraban, gemian sequedad y dolor. Sólo un cura baptista de la iglesia cercana de Viciere.
La salida hacia Jacmel entre cadáveres de todas las edades en años y meses, el recorrido a trompicones por una carretera con hachazos de medio metro de altura o profundidad, puentes rotos y una caravana humana que se dirigia hacia el sur campo a traves, no auguraba nada bueno, varias unidades de la ONU habían decidido acuartelarse y no salir en espera de un desaparecido Estado Mayor de la MINUSTHA, si los uruguayos mantenían esa actitud nuestro trabajo de abrir rutas para la ayuda, se iría literalmente al carajo.
Tres camiones uruguayos nos dieron la respuesta, venían de Los Cayos e intentaban entenderse con un batallón de Sri Lanka. Dos casualidades actuaron entonces, Gustavo Perez Mayor del departamento de comunicación que habíamos conocido en el Congo, telefoneó a todas horas para transmitir nuestra llegada, nos esperaban e Iván mi compañero habla Cingalés aprendido en los trabajos del Tsunami del 2004 en el que compartimos destino en Sri Lanka, la colaboración se aceleró y el mensaje a transmitir a los cingaleses era la necesidad de que controlasen la carretera a lo que se añadió una sugerencia del cabo conductor del primer camión: ¡Que saquen sus camiones y repartan agua!.
A la mañana siguiente cuatro camiones del ejercito srilankés salían hacia Puerto Principe en busca del capitán Fernando. Nos lo contaron ellos mismos cuando al cabo de los días los volvimos a ver en Puerto Principe, trabajaban llevando rescatistas a las zonas de desescombro en el sur para abrir la carretera hacia poblaciones afectadas, no habían encontrado a Fernando- y tarareaban la canción de los Boney M- pero otro uruguayo para ellos llamado Never - que nos produjo alguna confusión inicial- les había asignado ese trabajo bajo coordinación de un destacamento brasileño, la ONU funcionaba y su arco estaba bien defendido. En el auto, aguantamos a base de ron, dos botellas diarias de Barbancourt desde ese día para los tres y casi al anochecer llegamos a Miragoane.
El primer gol del partido lo habían marcado en Miraguane, alli desde la base uruguaya compartida con una fuerza policial multinacional se había establecido un sistema de apoyo a los hospitales de la zona y se estaba llegando a las poblaciones mas alejadas, en todos se recibían fugitivos del horror, mutilados con heridas infectadas y gangrenas. Pero se acababa el material y pese a compartir con equipos cubanos material y soluciones de todo tipo para atender a los heridos, (El gran Cabrera y su equipo) estaban amputando con sierras de marquetería y como bisturís usando hojas de afeitar. Todo un informe fue puesto a nuestra disposición con necesidades y actuaciones, un tesoro para un logista en esta situación. La frase del entonces Capitán y hoy Mayor Mario Monzón fue lapidaria : "Vayan mañana a Los Cayos e intenten conseguir medicamentos o vamos a cavar una tumba muy grande". No se que esperanza tenía Mario en su discurso pero a nosotros tres nos hizo pensar en el como, los medicamentos los teníamos anclado en un avión en Santo Domingo y necesitábamos un aeropuerto y Los Cayos lo tenían y justo al lado de la base uruguaya.
Tras recorrer hospitales por el día, llegamos tarde y con nocturnidad a la base uruguaya, afortunadamente en el cuerpo de guardia nos reconoció un veterano del Congo y entramos con el tramite de seguridad necesario pero rápido, la primera noticia no supimos como encajarla hasta mas tarde, el jefe del batallón estaba en Uruguay y desconocíamos la capacidad de decisión y compromiso que el entonces Teniente Coronel Almada podía tener, la segunda era buena, en el staff de cuartel estaba la Mayor Anita, experta en derecho internacional humanitario y tan humana como fumadora, ya habíamos sido cómplices en algunas acciones en Goma y la suerte nos la volvía a ofrecer. Fuimos directos y como siempre recibimos su respuesta de "Lo consulto, pero hablen con el jefe que les entenderá" y cuando se unió el "jefe" que pasó a llamarse Pancho, se lo explicamos. Necesitamos un aeropuerto y su respuesta parecía una muestra de humor oriental, ¿De que medidas?, luego nos explicó que la baza del aeropuerto la habían contemplado y descartado para aviones grandes y mucho se temían que los norteamericanos lo utilizarían en los próximos días como base para sus helicópteros de apoyo a las tropas que enviarían a Jeremi, tal cual habían anunciado.
Y en eso llego Diamante.
Se necesitaban avionetas o que los aviones enviados desde países cercanos fuese pequeños, pero como y donde encontrarlos era el misterio. La solución la aportó Diamante Peirano un Mayor del batallón que en los durante esos días sacó adelante la oficina de asuntos humanitarios de la ONU en Los Cayos junto al funcionario brasileño encargado y desbordado por los acontecimientos. Peirano fue claro: ¡Hagan un llamado por TV!. Lo hicimos y resultó y ahora los uruguayos tenían que cumplir.
Peirano, con conocimiento del jefe "Pancho" firmó unos papeles que de tanto sello justifican la nada y en Santo Domingo con alguna colaboración local dieron los permisos de despegue para que Alex un piloto español montase un puente aéreo por el que comenzó a llegar la ayuda en forma de medicamentos y médicos que fueron distribuidos y en casos alojados por el URUBAT.
En el primer aterrizaje fue acompañado por dos apache USA del que se bajaron dos marines escoltado a un señor de paisano con una caja que resultó identificarse como oficial, Peirano le dio la bienvenida al aeropuerto bajo control de la ONU y le indicó el camino de los funcionarios del aeropuerto. La caja contenía su sueldo y la intención de que cediesen su uso a los helicópteros, pero la maniobra de Peirano amparada en el derecho internacional humanitario de hacer lo que se debe, lo impidió. Los Cayos fue el primer aeropuerto utilizado por la ONU para hacer llegar ayuda al sur de la isla. Pancho se la pasa a Peirano y gol.
El empate llegó tambien con Peirano, habia trabajado desde el primer día de la catatstrofe con el axioma que planteaba la evacuación gradual de buena parte de los afectados de Puerto Principe hacia el sur y desde allí su distribución por la costa hasta lograr reunificaciones familiares y reasentamientos, localizado los emplazamientos y obtenido la participación de las autoridades locales. Juntos incluso gestionamos con ONG españolas el evío de materiales para los campos de recibimiento. Era el triunfo de la logica, evacuar aliviar la situación de la capital, rebajar los riesgos de epidemias y evitar la fricción social que tarde o temprano aparecería. Cuando todo estaba preparado, alguien desde una oficina lo desestimo por motivos de seguridad en la evacuación de Puerto Principe. Nada tuvo que ver que la ruta y campamentos estuviesen por necesidades objetivas, frente a las costas cubanas.